Ф M 2

INSTITUTO OSCAR MASOTTA

DELEGACION COMODORO RIVADAVIA

INTERLOCUTOR: EDUARDO BENITO

Coordinador local:

Silvia Nuñez


Clase Daumas 24/09/2011

Introduce la clase comentando acerca de la publicación de un nuevo libro de Roudinesco acerca de la vida de Lacan. En relación al mismo comenta que las particularidades de su vida no le impidieron ser analista.

El analista le permite al sujeto realizar las travesías necesarias para los giros de la vida.

Entre presencia (del analista), y posición (del incc), se pone en juego el advenimiento del sujeto. La forma de operar del analista es como causa. Existe una relación directa entre vida e incc, en tanto el sujeto puede saber algo de lo que el incc le depara (destino, determinaciones).

En el analista hay oscuridades que lo ciegan (x ej: angustia cuando se trabaja con psicóticos y perversos). Tiene que estar disponible y ser versátil, para que un sujeto pueda hacer uso de él. Tiene que ser un objeto versátil, dispuesto a su uso. Puede constituirse como el partenaire de lo real del síntoma. Permite develar lo más íntimo de cada uno.

El campo de la espera (Seminario XI), es el campo de la presencia del analista. En el campo de la espera se juegan el amor, el tiempo y el decir. Estos son nudos conceptuales donde Lacan va a advertir de la presencia del analista.

1) El amor (en análisis), hay algo nuevo en el amor, entendido como disimetría. Hay dos lógicas en juego, la del analista (que apunta a la castración), y la del analizante (lógica de la privación, “no tengo”, “no quiero”, “no puedo”). El analista suspende el afecto en relación al otro (no hay contratransferencia, hay neutralidad). Hay momentos en los que hay que mostrar amor (vacilación calculada). El analista debe suspender los juicios morales, no soy nada para medir el mérito de la vida de los sujetos.

2) El tiempo, hay tiempos lógicos, suspensión de la cronología del tiempo, en tanto el tiempo cronológico no deja de inscribirse para el sujeto. Hay retracción, diferencia y resignificación (“Función y campo de la palabra”). En el corte mismo de la cesión se juega la presencia del analista.

3) El decir parte de una voz, va desde la construcción hasta la interpretación, es intrusivo. Voz y significante están superpuestos. El analista debe suspender los juicios íntimos, que no se revelen en el decir las marcas de la identificación. Puede haber una vacilación calculada, pero no en tanto semblante (por ejemplo en la clínica con niños de que cuadro es el analista). El sujeto confiesa secretos triviales y sin igual.

En “Extimidad” Miller sostiene que no hay modelo del analista, la figura que se pone en juego del analista es la del no todo. Existen fundamentos neuróticos del deseo del analista.



A la tarde se trabajaron dos casos. El primero fue presentado por Alejandra Maglione, Margarita 4 años y medio. Donde se trabajó:

Relación al deseo del A, inserción en el A.

Lugar del niño como objeto.

Como un deseo se hace estatua (Margarita es la estatua de un deseo que hubo pero después no pudo metaforizarse).

Es a partir de la intervención de la analista que un significante (estatua, S1), que operaba sin sentido comienza a tenerlo, reflejando la posición subjetiva.

El segundo fue presentado por Mario Korman, Gustavo 35 años.

En la obsesión saber y verdad se sueldan, por lo que hay que procurar mantenerlos disyuntos.

María Elena Ivancic


Adjuntamos texto de J.L. Tuñon publicado en patagonico.net: "Un Miedo Bárbaro"

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