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INSTITUTO OSCAR MASOTTA

DELEGACION COMODORO RIVADAVIA

INTERLOCUTOR: EDUARDO BENITO

Coordinador local:

Silvia Nuñez


RESEÑA DE LA CLASE DE RAÚL CARMONA

Este sábado 15 y, poniendo en acto un real refractario a toda simbolización, los vuelos salieron a horario. Raúl Carmona pudo venir a decirnos que, a juzgar por el programa, parecía que en Comodoro Rivadavia se supiera lo que es un analista. Al parecer no se sabe. Respiramos aliviados, no era solo nuestra pertinaz ignorancia. Nos recordó los imposibles freudianos y su correlato: la imposibilidad de acumular saber sobre ellos. Luego remarcó la vigencia del trípode de la formación: el análisis propio, la practica y el estudio sistemático, señalando el anudamiento borromeo de los tres. Esta articulación también permite situar algunos de los síntomas del analista, como la práctica ritualizada o la erudición universitaria.

La referencia al libro de François Jullien, Tratado De La Eficacia, le permitió distinguir el imperio, en occidente, de una narrativa heroica como fundamento de la acción, a diferencia de la cultura oriental, donde una acción, es concebida como un proceso. La intervención entonces, debe buscar su fundamento en la lógica interna del proceso.

Se sirvió luego de los discursos para situar la relación al saber y la imposibilidad, tanto en el discurso del amo, como el de la universidad y del analista. Haciendo hincapié en el que, el semblante que está en juego, es del objeto del fantasma del paciente. Se procura así despejar de ese lugar la influencia del objeto del propio fantasma. Esta condición se busca en los diversos modos en que se actualiza al posición analizante. Por ejemplo, recordó el modo en que Lacan señaló que era, desde esa posición, donde tomaba la palabra para desplegar su enseñanza.

La referencia al grafo del deseo, le permitió, tomando en forma invertida la curva de las respuestas, entender las sucesivas alternativas de un análisis: la caída del ideal, el desciframiento del síntoma, el reconocimiento del deseo, la travesía del fantasma, para encontrarse con la ausencia del Significante del Otro barrado y finalmente la pulsión, vivida ahora en otro régimen que el de la repetición y el síntoma. Allí también se encuentra la posibilidad de invención y la asunción del deseo del analista.

Por la tarde, un caso clinico sirvió para volver sobre lo trabajado en la mañana. En él se pudo apreciar como, la insistencia en las producciones de sentido, retardaba el progreso del análisis. Una vez más se verificaba que el lugar del analista se hace presente en sus obstáculos. El humor contribuyó a aligerar las exigencias del súper yo y renovar el entusiasmo.

José Luis Tuñón.

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